Pues nada que con mi agorafobia me quedé. Comencá a ir a psicólogos e incluso curanderos (mi marido de ese momento pensaba que un curandero haría maravillas).

Mi Agorafobia fue cada vez peor. La palabra agorafobia en sí significa miedo a los espacios abiertos, pero cuando la sufres y no se cuida ni se trata con tiento, se convierte en una cárcel dentro de tí misma.

Me pasé dos años metida en casa, el primer año me levantaba arreglaba la casa y entre labores manuales y televisión tenía bastante, y dormir mucho dormir. Una mañana dije que saldría a la calle costase lo que costase. Me agarré a la manilla de la puerta alrededor de las 12 de la mañana y me encontró mi marido allí agarrotada a las 4 de la tarde. Para mí habían pasado unos minutos.

En ese tiempo tenía a urgencias día sí día tambien por los ataques de pánico.

El segundo año lo pasé en la cama. No me levantaba para nada. Para ir al baño me arrastraba por el suelo pues no podía ponerme de pie, todo se me volvía extraño, se desfiguraba. Bañarme era peor, tenía que hacerlo mi marido y no siempre estaba dispuesta.

Es una de las peores enfermedades que se pueden tener, ya que es psicológico y no es fácil de asimilar. También es importante el psicólogo que te toque y el Feeling que tengas con él.

Otro rato más.